La industria advierte que los objetivos cuánticos para 2030 podrían ser costosos y difíciles de implementar
Los equipos de seguridad e infraestructura podrían enfrentarse a un desafío considerable mientras gobiernos y empresas se preparan para las inminentes fechas límite relacionadas con la computación cuá...
Los equipos de seguridad e infraestructura podrían enfrentarse a un desafío considerable mientras gobiernos y empresas se preparan para las inminentes fechas límite relacionadas con la computación cuántica; los expertos señalan que la parte más difícil podría ser obtener una visibilidad clara en entornos complejos.
Según observadores del sector, los entornos de TI y TO ya son difíciles de gestionar porque suelen incluir equipos y software de muchos proveedores, cada uno con su propio calendario de actualizaciones, enfoque de configuración y plazo de soporte. Esta fragmentación puede dificultar la creación de una visión coherente de los activos existentes, de cómo se comunican y de dónde existen dependencias criptográficas.
Estos desafíos se hacen más evidentes cuando las organizaciones intentan planificar la resiliencia frente a la computación cuántica. Será necesario inventariar, evaluar y actualizar muchos sistemas mucho antes de que los métodos de cifrado actuales sean vulnerables a futuros avances cuánticos. Sin embargo, en la práctica, el camino a seguir rara vez es sencillo.
Principales obstáculos
- Entornos con múltiples proveedores: Los distintos proveedores de hardware y software suelen utilizar herramientas, estándares y procesos de gestión independientes.
- Ciclos de actualización desiguales: Algunas plataformas pueden recibir parches rápidamente, mientras que otras pueden permanecer en servicio durante años debido a limitaciones operativas o contractuales.
- Brechas de interoperabilidad: Los sistemas heredados y modernos no siempre funcionan juntos de forma fluida, lo que puede ralentizar los esfuerzos de migración.
- Visibilidad limitada de los activos: Sin un inventario completo, las organizaciones podrían desconocer dónde siguen utilizándose cifrados obsoletos o dispositivos sin soporte.
Los analistas afirman que estos problemas podrían aumentar el costo y la complejidad de cualquier iniciativa para cumplir con una fecha límite cuántica en 2030, especialmente para los operadores de infraestructuras críticas que no pueden permitirse interrupciones. En muchos casos, el trabajo requerirá coordinación entre los equipos de seguridad, operaciones y compras, así como la dirección ejecutiva.
El mensaje general de la industria es que el desafío no consiste únicamente en actualizar la criptografía. También implica comprender toda la pila tecnológica, alinear los planes de modernización a largo plazo y superar la fricción operativa asociada a los entornos grandes y heterogéneos.
